«¿Cómo te sientes?»

Esta pregunta es una de las expresiones más comunes que recuerdan los alumnos del Maestro Moy. Pero, ¿por qué hacía esta importante pregunta y qué nos dice sobre la Enseñanza tan especial que compartió con todos nosotros?

Mayormente, lo que muchos recuerdan es al Maestro Moy intentando mejorar el Tai Chi de muchos alumnos (sin importar su nivel, experiencia o salud) y preguntándoles después: «¿Cómo te sientes?». Cada alumno respondía lo mejor que podía, revelando al Maestro Moy hasta qué punto habían comprendido cierta corrección. Pero la mayoría no se daban cuenta de que también se les estaba pidiendo que fueran más conscientes de su propio cuerpo. Que despertaran interiormente en sí mismos atentos a las sensaciones que produce el Tai Chi.

Creo que era por una razón muy sencilla pero a la vez profunda:

Tus propias sensaciones son tu verdadero Maestro

Sé que cuando empecé mi andadura en el Tai Chi (y creo que es el caso de la mayoría), sentía muy poco. Lo poco que sentía se centraba en los puntos en los que mi cuerpo estaba muy tenso o sufría algún dolor o molestia. Creo que es así como empezamos la mayoría de nosotros. En Occidente no se nos enseña a prestar atención intencionadamente a las sensaciones de nuestro propio cuerpo, a menos que sea realmente necesario. Así pues, nos encontramos como principiantes de Tai Chi con una experiencia limitada, confiando en nuestros instructores o en otros alumnos para que nos informen sobre el Tai Chi. También, podemos aprender un poco por nuestra propia cuenta mientras observamos el Tai Chi de otras personas. Esto es natural y es un buen comienzo. Pero sólo es el principio. «Sólo una capa de la cebolla», como decía a menudo el Maestro Moy.

Entonces, ¿qué pasaría si fueras capaz de despertar lentamente a las sensaciones dentro de ti que se te comunican silenciosamente por y a través del Tai Chi? Permitir que tu propio cuerpo te revele un aspecto más profundo y significativo de la Enseñanza es mucho más perspicaz de lo que podría serlo cualquier fuente externa. Sí, tus propias sensaciones descubiertas por una mente atenta y la lentitud natural de cada movimiento no sólo revelan tu nivel actual de salud, sino, lo que quizá sea más importante, cómo puedes utilizar tus sensaciones para autocorregir tu propio Tai Chi. A medida que desarrollamos lentamente este conocimiento interno con paciencia y gracia nos convertimos en nuestro propio Maestro interno. Creo que éste fue el verdadero regalo y deseo del Maestro Moy para todos nosotros.

Permíteme compartir algunos ejemplos de cómo este sentir del Tai Chi se ha desarrollado en mí a lo largo de muchos años y, al hacerlo, ha mejorado mi salud:

  • Sentir la columna vertebral: giro, expansión/contracción, separación, alineación, conexión entre brazos y piernas.
  • Sentir la relajación de los tejidos blandos, incluidos los internos, los músculos, la fascia y el diafragma.
  • Sentir el equilibrio desde la parte media del cuerpo, incluyendo la pelvis y el esqueleto.
  • Sentir diversas conexiones internas, como la planta de los pies con las palmas de las manos, los codos con los hombros, el diafragma con el hueso del coxis, mientras trabajan todos juntos conectados a través de la columna vertebral.
  • Sentir cómo se activa la circulación a través de hormigueos en la piel, calor en el cuerpo, facilidad de movimiento y sensación de energía y tranquilidad en la mente.

Este tipo de sensaciones y muchas más son la base de su Enseñanza. Pero hay que cultivarlos con paciencia y práctica persistente. Así pues, intenta pensar menos y céntrate más en lo que tu cuerpo está compartiendo contigo cultivando infinitas sensaciones que son la esencia del Tai Chi del Maestro Moy.

Por favor, comparte lo que sientes cuando practicas Tai Chi.

¡Buenas sensaciones y salud para todos!

1 comentario en “«¿Cómo te sientes?»”

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