¿Qué papel desempeñan las características anatómicas de nuestros pies en el Tai Chi?
Nuestros pies son una parte dentro de la integridad de nuestra práctica de Tai Chi.

Su anatomía está constituida por 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 músculos, ligamentos y tendones que lo unen todo para formar cada pie, los dedos y la articulación del tobillo. El tendón de Aquiles, que sujeta el tobillo por detrás, es el tendón más fuerte de todo el cuerpo y nos permite ponernos de pie, caminar y empujar desde la parte delantera del pie y los dedos.
Las plantas de los pies también desempeñan un papel importante. Son el principal órgano sensorial del cuerpo, con más de 200.000 terminaciones nerviosas. Sensaciones como el dolor, la temperatura, el tacto, la presión y la propiocepción, se sienten en todo el cuerpo mientras nos movemos. En el Tai Chi nuestros pies «activos» establecen una conexión única entre el cerebro y los pies a través de estas sensaciones. Nuestra conciencia espacial, equilibrio y coordinación mejoran y nuestro sistema nervioso parasimpático se activa por la sensación de presión o de soportar peso. Empujamos desde los pies en casi todos los movimientos de Tai Chi que hacemos. Como hemos comentado en artículos anteriores, esta activación parasimpática continua tiene como resultado la reducción del dolor, el estrés, y la mejora de la concentración, la memoria e incluso el estado de ánimo.
También tenemos más de 250.000 glándulas sudoríparas en nuestros pies, lo cual, como resultado, nos permite perder hasta una taza de líquido al día. ¡Es una forma estupenda de liberar toxinas al generar calor en Tai Chi!
Los manantiales borbotantes cobran vida con el Tai Chi.
Muchos de nosotros ya conocemos el punto «Manantial Borbotante» en nuestros pies, situado en el centro de la planta, justo delante del arco. Se cree que esta zona es donde establecemos nuestra «raíz» o conexión con la tierra. Cuando se establece esta conexión, la fuerza vital universal puede viajar hasta el dantian inferior y moverse a través de los meridianos del cuerpo mejorando nuestra salud.
¿Cómo se produce esta conexión?
La postura de nuestros pies es lo que determina la eficacia con la que el peso de nuestro cuerpo se distribuye sobre los «manantiales borbotantes». Cuando nos movemos en Tai Chi debemos tener en cuenta tres puntos («o clavos») de equilibrio en los pies: la almohadilla de los dedos, el talón y el dedo gordo. Al hundir nuestro peso en la parte inferior del cuerpo sobre todo el pie, mantenemos el equilibrio sobre estos puntos, activando esta importante conexión. Es necesaria una columna vertebral erguida y bien alineada para que se produzca este «enraizamiento» del pie. También debemos mencionar la importancia de un calzado adecuado para la práctica. Debemos asegurarnos de llevar un calzado ligero, de suela plana y suficientemente ancho, para garantizar que nuestros pies puedan sentir estos valiosos puntos de presión claves para mejorar nuestra energía y salud.
Estamos muy agradecidos al Maestro Moy por haber compartido este maravilloso Arte que nos ayuda a mantenernos conectados con la tierra y con la fuerza de la vida.
Copyright ©️ 2024 Lila Zitouni
Traducción de Jordi Awarita, Cathy Filion
