Cuando empecé a preparar este artículo enseguida me di cuenta de que un estudio sobre el músculo psoas y su relevancia en nuestra práctica diaria de Tai Chi requería de dos partes separadas para tratar adecuadamente este tema. La 1ª Parte se centra en el músculo psoas en sí. Y la 2ª Parte se dedica a entender cómo influye este músculo en nuestra práctica de Tai Chi y viceversa.
Empecemos nuestra exploración.

Nuestro músculo iliopsoas está formado por dos músculos (el psoas mayor y el psoas menor). Vamos a centrarnos en el psoas mayor. El psoas se extiende desde la 12ª costilla hasta cada una de las cinco vértebras lumbares. Desde allí, recorre la pelvis, el abdomen y se inserta en la parte superior interna del hueso del muslo (el fémur). Es el único músculo que conecta la parte superior del cuerpo con la inferior, proporcionando una estabilidad esencial al tronco. La parte superior del psoas está conectada al diafragma mediante tendones y la fascia. Y lo que es más importante, el psoas tiene una gran conexión con nuestro sistema nervioso autónomo.
¿Cuáles son las funciones del psoas?
El psoas es un flexor de la cadera (tira de nuestras caderas hacia arriba) y proporciona la fuerza y la flexibilidad necesarias para poder estar de pie, agacharse, girar, estirarse y caminar. Controla nuestro equilibrio y estabiliza nuestras caderas para que podamos avanzar con facilidad. Y lo que es más esencial para nuestra práctica de Tai Chi, un músculo psoas sano crea una alineación pélvica neutra, lo que nos permite empujar una fuerza desde los pies hacia la columna vertebral de forma equilibrada, manteniendo una buena postura. Nuestro psoas también desempeña un papel vital en el apoyo a la circulación activa de nuestros órganos pélvicos y abdominales.
¿Está mi psoas saludable?
Hay varias razones por las que podemos tener el músculo psoas tenso o poco sano. Las tres causas principales son: llevar una vida sedentaria de forma frecuente y prolongada, las lesiones y el estrés crónico.
Estar sentado durante mucho tiempo y las lesiones acortan el psoas, lo que a su vez obliga a la pelvis a inclinarse hacia delante. Esta desalineación exagera la curva posterior de nuestra columna vertebral, oprime ligeramente los discos intervertebrales, provoca dolor de cadera y espalda, favorece las malas posturas, reduce el equilibrio y, a menudo, provoca un sueño incómodo y un adormecimiento generalizado de todo el cuerpo.
Es muy interesante apreciar además que nuestro psoas está vinculado a nuestra «respuesta de lucha o huida» a través de nuestro sistema nervioso autónomo. Esto se debe a que nuestro psoas está vinculado a nuestro cerebro reptiliano, el área responsable de nuestro instinto de supervivencia. Cuando este instinto se activa, nos ponemos en posición fetal para protegernos o huimos ferozmente del peligro, liberando adrenalina y cortisol. Ambas posturas provocan que nuestro psoas se tense enormemente ante este tipo de respuestas y entonces las hormonas del estrés comienzan a circular. Por eso, tener el psoas constantemente tenso puede hacernos sentir ansiosos, hipervigilantes y agotados; ¡porque una parte de nosotros siente que estamos en constante peligro!
¿Cómo mantener el psoas sano? Practicando Tai Chi, por supuesto. En la 2ª Parte de este artículo conocerás más detalles.
Copyright ©️ 2024 Lila Zitouni
Traducción de Jordi Awarita, Cathy Filion

Wow, this article inspired me to do a bunch of danyu’s on the spot! So nice to have a graphic of what’s happening inside our bodies when we practice. Thank you for your efforts, Lila. Anna 🙂
Thanks very much for this, it is extra helpful/motivating (in personal practise) to have these explanations & visuals. ed
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Zen