
¿Cómo influye nuestra práctica de Tai Chi es nuestro Psoas para mantenernos sanos?
A medida que continuamos con nuestra práctica regular de Tai Chi los practicantes desarrollamos una mayor conciencia corporal, un elemento esencial para que nuestro psoas funcione bien. Como se mencionó en la 1ª Parte de este artículo, el psoas es realmente fundamental en nuestra tabla de Tai Chi ya que es lo que conecta la columna vertebral con nuestras piernas, y lo que nos permite movernos con una alineación adecuada.
El diafragma: dado que nuestra respiración practicando el Tai Chi es relajada, natural y a menudo más profunda de lo habitual, la expansión del diafragma también permite que el psoas se relaje y se abra, ya que ambos están conectados a través de la fascia vertebral.
Movimientos angulares suaves: la naturaleza lenta y gradual de nuestros movimientos en el Tai Chi ayuda a alargar mejor el tejido fascial dentro de varios planos de movimiento, incluidos los de la pelvis. El resultado es una liberación de cualquier tensión almacenada en el psoas. La postura, el equilibrio e incluso el estado de ánimo mejoran.
Atención plena: el mindfulness del Tai Chi nos ayuda a reducir los efectos negativos de la respuesta al estrés de nuestro sistema nervioso autónomo, modulando nuestra sensación refleja de miedo. Esto significa que nuestro psoas se activa con menos facilidad ante el estrés, favoreciendo una mejor relajación muscular. Esta interacción cuerpo-mente mejora la calidad de nuestro Tai Chi.
Postura y alineación: dado que siempre tratamos de mantener la línea central dentro de la estructura de nuestra columna vertebral y pelvis, el Tai Chi trabaja activamente para promover la fuerza y la integridad de nuestro psoas.
¿Qué movimientos específicos de Tai Chi activan el Psoas?
Postura Kua: Mantener las caderas o «Kua» abiertas (con una ligera retroversión de la pelvis) como en los Dan-Yus y Tor-Yus, ejercita el psoas, promoviendo tanto la flexibilidad como la fuerza de nuestras caderas.
Mover las manos como nubes y espirales: estos movimientos repetidos crean una espiral en la columna vertebral y sus estructuras próximas. Como el psoas está unido a las vértebras lumbares, se libera de cualquier tensión muscular y ligamentosa acumulada.
Elevación de piernas y patadas: dado que el psoas conecta la parte superior e inferior del cuerpo, estos movimientos únicos activan y fortalecen el poder de nuestro psoas, ayudando a un mejor equilibrio y coordinación en todo nuestro cuerpo.
La cigüeña blanca extiende las alas: este movimiento consiste en el estiramiento fascial del tórax, la columna vertebral y la pelvis. Como resultado, experimentamos una maravillosa liberación del psoas.
Postura de meditación pie: esta postura aparentemente sencilla sirve para aumentar nuestra conciencia de la alineación pélvica al tiempo que fomenta una tranquila relajación del psoas.
Y, ¿qué hay del Alma?
L. Koch ha estudiado a fondo el psoas (véase la referencia). Ella explica que en la tradición taoísta a menudo se hace referencia al psoas como la sede del alma, porque rodea el «Dantien» inferior, que es un importante centro energético del cuerpo. Además, se cree que un psoas sano y fuerte nos permite conectar profundamente con la Fuerza Vital Universal y también conectarnos con la tierra. Durante la práctica del Tai Chi, se cree que las energías sutiles viajan desde este centro energético hacia el propio campo energético de la Tierra y fluyen de nuevo hacia nuestros huesos y tejidos blandos, despertando la columna vertebral y conectándonos al mismo tiempo con el Cosmos. ¡Qué maravilla!
https://bodydivineyoga.wordpress.com/2011/03/23/the-psoas-muscle-of-the-soul/
Copyright ©️ 2024 Lila Zitouni
Traducción de Jordi Awarita, Cathy Filion

Wow, thanks for these posts. It encourages my practice of this art.