Historia personal: Bob Sinkewicz

Por Bob Sinkewicz

Llevo 35 años practicando Tai Chi y tuve el gran privilegio de asistir a las clases matinales diarias del Sr. Moy en la calle D’Arcy durante 5 años, hasta su fallecimiento. Había muchas cosas que el Sr. Moy nos enseñaba en aquella época que yo no apreciaba ni comprendía del todo. Una de las cosas que mencionaba con cierta frecuencia era la importancia del cambio de tendón. Por cambio de tendón se refería a la extensión completa de los músculos (y la separación de su fascia), de tendones y ligamentos, desde la planta de los pies hasta la parte superior de la cabeza, en cada estiramiento. Como practicábamos todos los días durante mucho tiempo, esto ocurría sin que yo fuera plenamente consciente de ello. Pero el Sr. Moy nos recordaba que, a medida que envejecemos, debemos practicar al menos el doble que cuando éramos más jóvenes. Ahora que soy mucho mayor puedo apreciar el valor de ese consejo. Durante la última enfermedad de mi mujer no pude practicar tanto como antes y, cuando pude volver a practicar con regularidad, las articulaciones de la cadera y la pelvis se me habían quedado muy rígidas y tenía la sensación de que los músculos se me quedaban pegados. Durante los dos últimos años que he estado practicando Tai Chi con la Asociación de Tai Chi Jung Jing, donde Steve Lee me ha ayudado a recuperar la movilidad muscular y articular que tenía anteriormente, e incluso a mejorarla. Para revertir, o al menos frenar, el proceso de envejecimiento en lo que respecta a la disminución de la movilidad, necesitamos practicar un Tai Chi que vaya más allá de «hacer los movimientos», hasta el punto de trabajar en un verdadero cambio de tendones.

Antes de morir, el Sr. Moy nos dijo que en el futuro ninguna persona tendría todas las enseñanzas que él transmitió, pero que muchos alumnos tendrían cada uno una pequeña pieza del puzzle. Nos dijo que cuando él ya no estuviera deberíamos reunirnos y compartir lo que cada uno supiera. Así perdurarían sus enseñanzas. Es así como llegaremos a comprender muchas otras enseñanzas que el Sr. Moy nos dio, como «piensas demasiado», «gira hacia dentro, no hacia fuera», y mi favorita «levántate y siéntate, al mismo tiempo».

Traducción de Jordi Awarita, Cathy Filion

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